Los
secretos de Augusta
4
de Abril de 2006
El
Club Augusta National mantiene la mística con el Masters
Tournamente de golf
MADRID, España (EFE) -- Ninguno de aquellos sufridos
recolectores de algodón esparcidos por la finca en pleno
corazón de Georgia, donde ahora se extiende el campo
de golf y el club más exclusivo del mundo, el Augusta
National, podrían imaginarse la maravilla que Bobby Jones
diseñó y el torneo de golf que desde 1934 acoge
el Masters.
El club Augusta National mantiene guardados en su cámara
acorazada los secretos que han hecho de este torneo el más
prestigioso del mundo y, al mismo tiempo, el más rentable
de cuantos se organizan en el mundo.
En su listado de poco más de trescientos socios, vetado
aún para las mujeres y en el que figura al menos un socio
de raza negra, aparecen importantes magnates del petróleo,
ilustres hombres de negocios y florecientes inversores. Uno
de los últimos en entrar en esa elite fue Bill Gates,
el multimillonario dueño de Microsoft.
Las cifras del balance de negocio y la cuenta de resultados
siguen siendo los secretos mejor guardados del club más
exclusivo y elitista de los Estados Unidos.
Ni siquiera este club da a conocer el número real de
socios que posee. Siempre se habló de no más de
300, pero nadie sabe a ciencia cierta el número de sus
componentes y, mucho menos, su identidad, salvo la de su director,
Hootie Johnson.
En 1978 se incorporó el último socio al club Augusta
National. Desde entonces ni uno más, salvo el mencionado
Gates.
Su Consejo de Administración envejece, pero no la idea
de negocio, sus resultados y los beneficios.
Todos los datos están ocultos, tanto como la fórmula
de la vecina compañía de refrescos de cola, con
sede en Atlanta.
Así, se desconoce la cuantía del contrato televisivo
que el club de Augusta firma anualmente con la cadena CBS. Este
acuerdo es renovado año a año, pero sin certeza
de que se mantenga por ambas partes. En tanto, el torneo es
visto sólo en los Estados Unidos por casi 50 millones
de televidentes, cifra que se puede incrementar si Tiger Woods
se asoma el último día al título.
El Augusta National es arrogante hasta en la manera de firmar
sus contratos. El club marca las pautas a la CBS, en cuanto
al tiempo de los cortes de publicidad, la colocación
de las cámaras y la disposición del montaje, aunque
abrió recientemente todos los hoyos a las cámaras
en directo -antes sólo se podían ver del 10 al
18-.
Todo es exclusividad en Augusta. Los productos originales con
el anagrama del Masters tan sólo pueden comprarse en
las tiendas del campo. Se estima que sólo por este concepto
el club ingresa cerca de nueve millones de euros diarios.
El negocio es tal que el campo cierra sus puertas durante los
meses de final de otoño e inverno para preparar el campo
y que éste presente unas condiciones inmejorables. Ni
los socios pueden jugar en esos cinco meses de parón.
Son los secretos ocultos, que no evitan que año tras
año el Masters aumente su audiencia e interés
mundial.
Las entradas para el Masters se agotan con meses de anticipación
sin que sepa cómo se distribuyen. No habrá abonos
disponibles hasta el año 2017 aproximadamente, y el precio
de las entradas en el mercado negro aumenta cada año
hasta cifras mareantes.
Los reventas son un elemento más en la decoración
de los aledaños del club de Augusta. Los revendedores
de entradas se colocan por decenas en la calle principal que
desemboca directamente en el campo, la famosa Washington Road.
Presenciar en directo el Masters se ha convertido en un privilegio
y, en consecuencia, en un baremo de poder adquisitivo. Mientras,
los camareros negros e hispanos que sirven en la casa club comprueban
cada día su número de la lotería.
|